David Paw no se anda con rodeos a la hora de enseñar orden y disciplina a su nuevo esclavo doméstico Dani. Como parece que el jovencito es demasiado tonto para limpiar una ventana, se le somete a un acondicionamiento especial: pulir los cristales con la lengua, arrodillarse en el suelo como escabel (mientras se folla a sí mismo con un consolador) y, por último, limpiar los pies del jefe. David se empalma duro por la situación y la putita tiene que aguantar un facefucking de garganta profunda con un consolador de 21 cm. Una vez que el motor está en marcha, la joven esclava se corre y recibe una corrida facial para terminar la sesión de entrenamiento.